Este jueves, el Ministerio de Obras Públicas, la Subsecretaría de Desarrollo Regional (Subdere) y la Intendencia Metropolitana sellaron una alianza para financiar los trabajos que permitan estabilizar la deteriorada estructura de la Basílica del Salvador, inmueble del barrio Brasil de Santiago que data de 1870 y que sufrió severos daños tras los terremotos de 1985 y 2010. La decisión de restaurar este monumento nacional obedece a un compromiso al que se suman la Municipalidad de Santiago, el Arzobispado de la ciudad y la fundación de feligreses Basílica del Salvador. “El año 2014 nos comprometimos junto a la alcaldesa de Santiago, al intendente, al Arzobispado y a la fundación, a restaurar la Basílica del Salvador. En noviembre de 2015 terminó el estudio de diseño que hicimos para poder empezar las obras y hoy estamos comprometiendo la etapa que sigue, que es hacer las obras de soporte, los andamios que van a permitir estabilizar esta basílica para continuar la restauración más adelante”, explicó el Ministro de Obras Públicas, Alberto Undurraga. La autoridad aseguró que con estos trabajos, se impedirá que el edificio se siga deteriorando ante futuros temblores o terremotos y confirmó que “las tomarán de 15 a 18 meses, para, a finales de 2017, tener instalado al interior de la basílica una especie de andamio de fierro que la va a sostener y permitirá seguir haciendo el resto del trabajo de restauración”. Junto con esperar licitar los trabajos en marzo de este año e iniciarlos en junio, el Secretario de Estado detalló que “el financiamiento de este rescate patrimonial responde a un compromiso del Ministerio de Obras Públicas, que contribuye con el 50%, y de la Subdere y el Gobierno Metropolitano, que aportan el 50% restante. El compromiso es que la etapa la segunda etapa sea financiada con una suma parecida por la Fundación Basílica del Salvador”. Para el Ministro Undurraga, la labor de Obras Públicas “no sólo se trata de construir infraestructura productiva en distintos lugares del país, sino también de construir y restaurar emblemas. Este es un emblema de la ciudad de Santiago, que desde el año 1985 está absolutamente inutilizado debido al terremoto que azotó la capital”. A juicio del Intendente de Santiago, Claudio Orrego, la Basílica del Salvador “no es solamente patrimonio de una iglesia, es patrimonio de la ciudad de Santiago y de Chile, por eso estamos muy contentos de poder colaborar para que esta obra se restaure y se proteja. Este es el tipo de iniciativas que no se hace para las próximas elecciones, sino para las próximas generaciones, para que la gente vea cómo nuestro país ha ido construyendo su identidad en torno a la arquitectura, en torno, también, a los valores espirituales y, por supuesto, también al arte y la cultura”. Entre las instituciones comprometidas con la tarea de rescatar la Basílica del Salvador también está la Municipalidad de Santiago. Su alcaldesa, Carolina Tohá, afirmó que “el desafío técnico de recuperar este edificio, primero fortalecerlo y después reconstruirlo, es gigantesco y ha habido muchas personas interesadas, dispuestas a colaborar para hacer esas propuestas y formular estos proyectos. Nos queda un camino largo, porque después del refuerzo estructural, recién viene la reconstrucción, pero lo importante de ese refuerzo es que tenemos la seguridad de que, gracias a esas obras, esta iglesia no va a seguir en este camino de pérdida y destrucción”. A su vez, el dueño de casa, el Arzobispo de Santiago, monseñor Ricardo Ezzati, agradeció “la inteligencia de los gobernantes y, sobre todo, del actual Gobierno, de disponer los medios y fondos para conservar verdaderas obras de arte cultural. Espero, de verdad, que esto sea el inicio de una nueva etapa en la reconstrucción de la Basílica”. Breve historia de la Basílica • La primera piedra de la Basílica se colocó tras la destrucción de la Iglesia de la Compañía (diciembre de 1863) y el proyecto original fue encargado al ingeniero alemán Teodoro Burchard hacia 1870, el que luego pasó a manos del arquitecto chileno Josué Smith Solar. • En 1879, los soldados chilenos de la Guerra del Pacífico llegaron hasta esta Basílica para rendir sus armas y agradecer el triunfo, hito que quedó plasmado en las puertas de su altar mayor, las que se hicieron con la fundición de los cañones usados en la batalla. • En 1938, el Papa Pío XI elevó el templo al rango de Basílica. • De estilo neogótico, fue nombrada monumento nacional en 1977. • Ha sobrevivido a grandes terremotos, como son los de marzo de 1985 y febrero de 2010, los que le provocaron el importante deterioro que exhibe hoy.
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